Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación: ¿cuál modelo?

18 de julio del 2016
por Pablo Astudillo y Catalina Terra

Seguir el mismo camino claramente no nos va a ayudar a superar nuestros desafíos como país. Persistir en el llamado “modelo pilarizado”, con una propuesta de institucionalidad poco innovadora, con énfasis en la dimensión económica y que mantiene deficiencias históricas, sería seguir con “más de lo mismo”.

Es difícil concebir a la ciencia y la innovación como dos actividades aisladas. La ciencia nos provee conocimiento necesario para comprender nuestro mundo y nos entrega nuevas capacidades para resolver problemas. Por su parte, la innovación transforma esas capacidades en soluciones de mayor alcance e impacto. 

Hoy, la innovación ha dejado de ser un concepto vinculado solo con el mercado, abarcando ampliamente el ámbito social y cobrando cada vez más importancia para el sector público. 

Investigación e innovación deben convivir en espacios comunes, donde se valoren y respeten las diferencias. En términos de política pública, esto significa que ambas deben ser tratadas con similar importancia, y es por ello que debemos aspirar a que nuestra política de desarrollo científico –que debe promover todas las dimensiones de la investigación científica– tenga la misma importancia que la política de innovación, y que exista coordinación entre ambas.

Lea el artículo completo publicado en El Mostrador.

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