Ciencia calcula que norte chileno está a un año de cerrar mega ciclo sísmico
Matemáticas de expertos internacionales localizan el gran terremoto ausente entre 1967 y 2011. Los sismólogos no adornan el tema con eufemismos e insisten que las comunidades deben prepararse.
Por César Rozas T.
“El norte de Chile ahora está al final de un ciclo; debemos estar preparados para un gran terremoto”, advierte la geógrafa alemana, doctora Silke Eggert, quien realiza un cálculo simple y sin eufemismos: La zona de ruptura sísmica ubicada entre Arica y Antofagasta, despierta con violencia cada 112 años, más menos 22. Si el último gran terremoto que golpeó a esta parte del globo ocurrió en mayo 1877, el próximo debería suceder entre 1967 y 2011.
Eggert, científica del Centro de Investigación Alemán para las Geociencias, dio a conocer esta postura en la charla “Actividad sismológica en el norte de Chile, proyección y elementos de respuesta”, que fue transmitida vía video conferencia desde Viña del Mar, por la Universidad de Tarapacá y el American Corner de la Embajada de Estados Unidos.
En su exposición indicó que la energía acumulada en el límite norte podría liberarse en la forma de un solo gran terremoto o en varios sismos más pequeños, lo cual no ha podido ser predicho por la ciencia. Este punto fue posteriormente aclarado por su colega expositor, el doctor del Laboratorio Sismológico del Instituto de Tecnología de California, Mark Simons, quien manifestó que “ella (Eggert) dijo más pequeño, no pequeño”, precisando que el norte de Chile podría ser azotado por un gran terremoto de magnitud 9 o cinco terremotos de magnitud 8.4, “por lo tanto, en ninguno de ellos estamos hablando de uno pequeño”.
La doctora alemana, quien también trabaja en el Integrated Plate Boundary Observatory Chile (IPOC), una red europea y sudamericana que monitorea de cerca el comportamiento de las placas en esta zona (ver recuadro), dijo que entre 1997 y 2009 detectaron en el sector de Los Andes del norte de Chile los terremotos más profundos y menos violentos, un fenómeno completamente contrario al que ocurre en la parte costera, donde definitivamente nacen los terremotos más superficiales y violentos a la vez, superiores a magnitud 7.5.
Preocupada principalmente de la mecánica de subducción de las placas (fenómeno mediante el cual la placa de Nasca subducta o ejerce presión elástica bajo la del continente), dijo que en este proceso que afecta a la costa no tienen incidencia solamente los terremotos, sino “todo el sistema geofísico”, lo que incluye a fluidos magmáticos y fallas geológicas.
El tema central de la presentación de la científica europea fue “El terremoto de Tocopilla 2007 ¿Cuál es la lección para la laguna sísmica en el norte de Chile?”, el que concluyó señalando que este movimiento magnitud 7.7 “no ha afectado en nada de la brecha del hueco sísmico en el norte”, con lo que despejó las sospechas de posibles energías liberadas.
“Hay que estar preparados para un gran terremoto que en algún momento va a venir; construir edificios sismo-resistentes; entender cómo usar estos resultados para la planificación urbana; comprender las vías de evacuación; seguramente hay muchas más medidas que podemos tomar para estar preparados; no podemos evitar el gran terremoto, pero podemos estar más preparados”, dijo Silke Eggert.
Expectativas
El doctor Mark Simons no fue menos elocuente en su exposición titulada “Escuchando a la Tierra antes, durante y después de los terremotos de gran magnitud”. El especialista en geodinámica teorética y observacional, interferometría, análisis de campos gravitacionales y modelamiento complejo de materiales, dijo -luego de presentar una lista con los seis terremotos más violentos de los últimos años en el mundo, entre ellos el de Valdivia de 1960 y el del 27 de febrero pasado- que “estoy seguro que cuando suceda el terremoto del norte, en Arica, va a ser uno de los más grandes en esta lista también”.
Explicó que la ciencia, a través de sus sistemas de GPS y radares, va sólo siete segundos atrás de un evento sísmico importante, por lo que está en condiciones, por ejemplo, de predecir con mucha exactitud la ocurrencia de un tsunami. Sin embargo, dijo que -según ha podido percatarse- “la gente del norte no está condicionada” como la del sur ante un evento de magnitud, pues “su respuesta no es exacta, es reaccional”, de modo que necesita instrucción para saber qué hacer realmente en caso de emergencia.

El Integrated Plate Observatory Chile (IPOC) es una red diseñada para monitorear el sistema de límite de placas de la frontera Perú-Chile hacia el sur de Antofagasta, desde la costa hasta los altos Andes y la captura del gran terremoto en esta brecha sísmica. El IPOC tiene como finalidad:
-Mejorar la comprensión de la física de los terremotos.
-Ayudar a desarrollar una nueva generación de evaluación de riesgos y herramientas de predicción.
-Permitir el desarrollo de una tecnología de vigilancia antisísmica simple, robusta y eficiente.
Está integrado por la Universidad de Chile, Universidad Católica del Norte, el Centro de Investigación Alemán para las Geociencias y el Institut de Physique du Globe París (IPGP).
Fuente: La Estrella de Arica – 20 Mayo 2010
















3 comentarios:
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Esos estudios los vengo escuchando hace harto tiempo, y solo sirven para los simposios