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18Oct/16

Informe de Resultados Taller “Conflictos y propuestas para la investigación en Chile”

Compartimos con ustedes el informe final que resume las discusiones del taller “Conflictos y propuestas para la investigación en Chile”, realizado el día 16 de Junio de 2016 y en el que participamos cerca de 300 investigadores a lo largo del país. El documento será entregado a autoridades de CONICYT y CNID, para su consideración en el diseño de políticas públicas para ciencia y tecnología.

Pincha aquí para acceder al documento completo.

RESUMEN EJECUTIVO

El taller “Conflictos y propuestas para la investigación en Chile” se llevó a cabo en las sedes de la Universidad Santo Tomás de Antofagasta, La Serena, Viña del Mar, Santiago, Talca, Concepción, Osorno, Valdivia y Puerto Montt el 16 de junio de 2016, con el objetivo de reunir a científicos de todas las áreas del conocimiento para expresar sus preocupaciones y propuestas, las que luego serían entregadas a las autoridades.

El taller reunió a cerca de 300 investigadores de universidades privadas y estatales, además de representantes de empresas y organizaciones no gubernamentales y públicas, quienes reflexionaron en torno a tres preguntas: (1)¿Cuáles son las principales preocupaciones o barreras que identifican los investigadores para realizar investigación?; (2)¿Cuáles son las propuestas de los investigadores para mejorar las condiciones en que se realiza investigación en Chile?; y (3) ¿Qué esperamos de un futuro Ministerio de Ciencia y Tecnología?.

Las principales barreras mencionadas por los investigadores para realizar ciencia fueron: la excesiva burocracia de los sistemas, la falta de mirada de largo plazo en las políticas públicas y una sensación de desconfianza general hacia quienes evalúan y asignan recursos. Además se releva la necesidad de no reducir la ciencia solo a su aspecto económico, la “precariedad” que existe en regiones y un llamado a tener una perspectiva multidisciplinaria con mirada de género. Se reconoce la baja vinculación de los científicos con la población, con el sector privado e incluso con investigadores de otras áreas.

Un punto importante es el llamado a considerar la actividad de investigación un trabajo, que implique una carrera profesional y condiciones laborales justas, haciendo referencia a la falta de trabajo estable y beneficios como seguros de salud y jubilación. Esto se suma a la preocupación por la baja empleabilidad y dificultades de inserción de doctores jóvenes. Se plantea como solución la creación de centros regionales estatales para abrir plazas de trabajo y tener acceso a equipamiento sofisticado. También se menciona la necesidad de definir áreas prioritarias de investigación como guía que permita la creación de grupos fuertes, sin desproteger buenos proyectos en áreas no prioritarias y dando énfasis a las necesidades de cada región.

Los investigadores aducen la falta de equipamiento y plazas de trabajo a la baja inversión del Estado en ciencia y tecnología, pero también plantean que se debe revisar los criterios usados en la asignación de recursos. Se señala nuevamente que se deben extender los tiempos del financiamiento.

Cuando se pide que los investigadores entreguen propuestas, se vuelve a mencionar la necesidad de que el Estado tome definiciones respecto del rol de la ciencia en nuestra sociedad, pero que se haga con una mirada de largo plazo y que considere las peculiaridades de las distintas regiones sin encasillar a la ciencia como un insumo puramente económico. En este sentido se ve con buenos ojos la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología, en conjunto con centros regionales de investigación, un centro nacional de ética, un centro nacional de divulgación y entidades que faciliten y coordinen la labor en regiones. Todos ellos con una perspectiva multidisciplinar.

En materia de gestión pública, se propone examinar qué programas necesitan más recursos y cuáles pueden recibir menos o eliminarse, sin embargo la principal preocupación está en los procesos de adjudicación de fondos concursables. Hay un llamado por mayor transparencia en la evaluación y adjudicación de fondos, con especial preocupación por las comisiones evaluadoras, a quienes se les pide aplicar criterios de equidad de género.

Además de solicitar un aumento en la inversión en ciencia y tecnología por parte del Estado, se piden más incentivos para que las empresas nacionales y extranjeras inviertan más en esta área. Se reitera que toda inversión debería considerar criterios de largo plazo (10 años), regionalización y multidisciplinariedad.

Aunque hay solicitudes por mejorar las capacidades de las agencias que manejan los fondos públicos, lo más relevante es según los investigadores, darle mayor coherencia a la gran cantidad y variedad de concursos disponibles. Los investigadores creen que se debe fomentar la investigación básica y aplicada por igual, así como el trabajo en grupos multidisciplinarios por sobre lo individual. Además, diferenciar en la competencia por fondos a investigadores jóvenes de los consagrados. Para facilitar la interacción entre investigadores se propone crear un repositorio abierto con todas las investigaciones realizadas en el país, y el uso compartido de equipos de alta tecnología.

La valoración y divulgación de la actividad científica se identifican como actividades muy importantes, pero que no pueden abordarse adecuadamente si no mejora la calidad de la educación, en especial en los niveles básicos. Se sugiere entonces vincular más a los investigadores con el sistema escolar junto con promover las actividades de divulgación.

Respecto de la comunidad científica como tal, se plantea la necesidad de promover espacios de interacción y discusión, incluso pasado por la creación de nuevas organizaciones para facilitar la vinculación con otros entes sociales como tomadores de decisiones. Nuevamente se hace hincapié en la necesidad de promover equidad de género a todo nivel, así como el desarrollo de la investigación en regiones, y la necesidad de respetar la normativa vigente en cuanto a las condiciones de trabajo, considerando una remuneración acorde al trabajo realizado.

La institucionalización de una “carrera de investigador” está asociada a diversos aspectos como: incentivar vocaciones científicas, fortalecimiento de la actividad dentro de las universidades, regularizar las condiciones contractuales de los investigadores, y mejorar la asignación de recursos, entre otros.

Por último, cuando se enfoca la reflexión en un futuro Ministerio de Ciencia y Tecnología, una preocupación importante es el perfil del ministro o ministra. Se piensa en una persona con experiencia en investigación, pero que también tenga habilidades políticas. Además debería tener conocimiento de procesos de transferencia, bioética, administración y finanzas. Como características personales se espera que tenga capacidad de liderazgo, negociación y resolución de conflictos; que sea buen comunicador y con visión amplia, inclusiva y de largo plazo.

Se espera que el futuro ministerio incluya a las ciencias sociales, humanidades y artes, aunque no hay acuerdo respecto de la inclusión de la innovación. Se sugiere definir líneas estratégicas prioritarias, temas con financiamiento permanente y crear un fondo para investigación de emergencia. Estas líneas las desarrollaría el ministerio en acciones a corto, mediano y largo plazo, que considere tanto necesidades como capacidades regionales.

Otra función que se espera del ministerio es la coordinación con otros ministerios e instituciones afines, fomentando la investigación colaborativa e interdisciplinaria. Para esto, todos los fondos relacionados con ciencia y tecnología deberían quedar bajo su administración, incluyendo lo que ahora maneja CORFO y el Ministerio de Economía, aunque algunos plantean una instancia de coordinación con CORFO. Dentro del Ministerio de Ciencia y Tecnología deberían crearse estructuras que permitan enfocarse en distintas áreas, por ejemplo: ciencia básica, aplicada, transferencia, divulgación y centros regionales. El ministerio debería articular y fomentar las relaciones con la sociedad en general, y en particular con las empresas y otros entes del Estado.

Los asistentes esperan que el ministerio fomente la actividad científica protegiendo las condiciones laborales de los investigadores, impulsando la calidad y cantidad de programas de doctorado dentro del país, articulando redes de investigadores y promoviendo la divulgación científica y transferencia tecnológica. Todo esto no sería posible sin incrementar el porcentaje del PIB que se invierte en ciencia y tecnología a niveles más cercanos a la OCDE, ya que se asume que la creación del ministerio tendrá un costo, y no pueden destinarse a ello los fondos dedicados a investigar en todas las áreas, incluyendo artes y humanidades.

En cuanto al resguardo y promoción de la investigación en regiones, se señala la necesidad de generar una estrategia país de ciencia y tecnología con un modelo descentralizado de gestión, promoviendo la autonomía regional en la toma de decisiones y la articulación dentro de cada región con otras seremías. Se sugiere promover la inserción de científicos jóvenes en regiones a través de la creación de centros regionales.

Los investigadores señalan que se debe evitar que el ministerio genere un exceso aún mayor de burocracia, que se dupliquen los financiamientos para los mismos proyectos, o que se entreguen fondos a investigaciones que pueden ser financiadas por el sector privado. Se espera que no haya tráfico de influencias en la toma decisiones ni falta de transparencia, u otras “malas prácticas”. En resumen, el ministerio debería enfocarse en el resguardo del bien común con una mirada de largo plazo.

 

09Sep/13

Orientaciones sobre Políticas Públicas para el desarrollo de Investigadores en Postgrado

Durante el año 2012 se llevaron a cabo cambios en el Decreto Supremo (DS) N° 335 el cual derivó en el DS N° 325 del Ministerio de Educación. Este decreto es el que establece las normas para la postulación y adjudicación de becas para realizar programas de postgrados a nivel nacional (Magister, Doctorado y Postdoctorados).

Si bien el nuevo decreto contiene cambios que, en parte, revisten mejoras a los beneficios de los investigadores en postgrado, existen artículos que perjudican a un amplio grupo de investigadores jóvenes. A saber, según los datos obtenidos desde el Servicio de Información de Educación Superior (SIES), durante el año 2011 se matricularon cerca de 11.900 investigadores en programas de magister de todas las Universidades con programas diurnos y regulares. De esos, 4.376 investigadores comenzaban su programa de postgrado. Es decir, si durante la postulación a becas del año 2011 hubiese regido el DS N° 325, cerca del 63.23% de los investigadores habría estado imposibilitado de postular a una beca, tal como lo estipulaba el Decreto. Aun cuando algunas fallas se lograron subsanar, aun persisten otras que se detallan en este Documento de Trabajo.

Las propuestas planteadas en este documento debiesen ser analizadas, discutidas y resueltas de forma multisectorial, dada la importancia y contribución que tienen todos los actores involucrados en las problemáticas de este sector. Con lo anterior se propone la posibilidad de generar una mesa de trabajo en la cual participen todos los actores involucrados en este tema, y que permita dar una solución satisfactoria no solo a todos aquellos investigadores en postgrado (Becados y No Becados) que año a año postulan y realizan sus programas de postgrado, sino que también a las Universidades que son perjudicadas por fallas en la gestión institucional. En síntesis, como Asociación Nacional de Investigadores en Postgrado se propone conformar una mesa amplia de trabajo que permita generar como producto final, lo que sería un proyecto de Decreto y Bases para la postulación de becas de postgrado en el mediano plazo, con el fin de ser propuestas a las instancias ya sea de gobierno o parlamento y subsanar definitivamente un problema que se arrastra año tras año. Junto con ello, abrir un debate amplio que nos permita consensuar posturas respecto de la investigación en el país y del cómo se involucra a este objetivo la Formación de Capital Humano Avanzado.

Directiva ANIP 2013.

Descargar informe aquí: Analisis de Politica Publica FCHA – Vol I

21Ene/13

¿Por qué investigamos? La UC discute la institucionalidad científica de Chile

 

La Vicerrectoría de Investigación a apoyado directamente una inicativa de un grupo amplio de académicos de distintas facultades, que han concebido este encuentro como una primera instancia de reflexión entre académicos de la UC sobre el problema de institucionalidad nacional de la investigación científica y tecnológica desde una perspectiva a largo plazo. El tema del seminario deriva del debate acerca de la dependencia ministerial de CONICYT, pero se plantea un horizonte más amplio, que aborde académicamente el dominio de las políticas científicas desde la pregunta por el sentido de la investigación científica y tecnológica en nuestra comunidad universitaria, en su historia, y en su relación con en el país. Continue reading

11Sep/12

Longueira prepara incorporación de Sence y Conicyt al Ministerio de Economía

El 19 de julio del año pasado, Pablo Longueira asumió el ministerio de Economía, directamente desde el Senado y en medio de un cuestionamiento al interior del gobierno respecto a la falta de políticos en el gabinete. Pese a que se ha comentado su supuesta aspiración presidencial -que él nunca ha descartado-, el objetivo del líder UDI parece apuntar a dejar una huella en la cartera. Es que el ministerio de Economía nunca tuvo la relevancia mediática que se observa hoy. Continue reading

03Sep/12

Una década de astronomía chilena en 31 minutos de video

Desde este lunes tres de septiembre estará disponible en Internet el documental: “Centro de Astrofísica. 10 años de astronomía en Chile”, pieza audiovisual íntegramente grabada en alta definición y que muestra un resumen de las principales investigaciones científicas realizadas por astrónomos chilenos entre los años 2002 y 2010. Continue reading