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18Oct/16

Informe de Resultados Taller “Conflictos y propuestas para la investigación en Chile”

Compartimos con ustedes el informe final que resume las discusiones del taller “Conflictos y propuestas para la investigación en Chile”, realizado el día 16 de Junio de 2016 y en el que participamos cerca de 300 investigadores a lo largo del país. El documento será entregado a autoridades de CONICYT y CNID, para su consideración en el diseño de políticas públicas para ciencia y tecnología.

Pincha aquí para acceder al documento completo.

RESUMEN EJECUTIVO

El taller “Conflictos y propuestas para la investigación en Chile” se llevó a cabo en las sedes de la Universidad Santo Tomás de Antofagasta, La Serena, Viña del Mar, Santiago, Talca, Concepción, Osorno, Valdivia y Puerto Montt el 16 de junio de 2016, con el objetivo de reunir a científicos de todas las áreas del conocimiento para expresar sus preocupaciones y propuestas, las que luego serían entregadas a las autoridades.

El taller reunió a cerca de 300 investigadores de universidades privadas y estatales, además de representantes de empresas y organizaciones no gubernamentales y públicas, quienes reflexionaron en torno a tres preguntas: (1)¿Cuáles son las principales preocupaciones o barreras que identifican los investigadores para realizar investigación?; (2)¿Cuáles son las propuestas de los investigadores para mejorar las condiciones en que se realiza investigación en Chile?; y (3) ¿Qué esperamos de un futuro Ministerio de Ciencia y Tecnología?.

Las principales barreras mencionadas por los investigadores para realizar ciencia fueron: la excesiva burocracia de los sistemas, la falta de mirada de largo plazo en las políticas públicas y una sensación de desconfianza general hacia quienes evalúan y asignan recursos. Además se releva la necesidad de no reducir la ciencia solo a su aspecto económico, la “precariedad” que existe en regiones y un llamado a tener una perspectiva multidisciplinaria con mirada de género. Se reconoce la baja vinculación de los científicos con la población, con el sector privado e incluso con investigadores de otras áreas.

Un punto importante es el llamado a considerar la actividad de investigación un trabajo, que implique una carrera profesional y condiciones laborales justas, haciendo referencia a la falta de trabajo estable y beneficios como seguros de salud y jubilación. Esto se suma a la preocupación por la baja empleabilidad y dificultades de inserción de doctores jóvenes. Se plantea como solución la creación de centros regionales estatales para abrir plazas de trabajo y tener acceso a equipamiento sofisticado. También se menciona la necesidad de definir áreas prioritarias de investigación como guía que permita la creación de grupos fuertes, sin desproteger buenos proyectos en áreas no prioritarias y dando énfasis a las necesidades de cada región.

Los investigadores aducen la falta de equipamiento y plazas de trabajo a la baja inversión del Estado en ciencia y tecnología, pero también plantean que se debe revisar los criterios usados en la asignación de recursos. Se señala nuevamente que se deben extender los tiempos del financiamiento.

Cuando se pide que los investigadores entreguen propuestas, se vuelve a mencionar la necesidad de que el Estado tome definiciones respecto del rol de la ciencia en nuestra sociedad, pero que se haga con una mirada de largo plazo y que considere las peculiaridades de las distintas regiones sin encasillar a la ciencia como un insumo puramente económico. En este sentido se ve con buenos ojos la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología, en conjunto con centros regionales de investigación, un centro nacional de ética, un centro nacional de divulgación y entidades que faciliten y coordinen la labor en regiones. Todos ellos con una perspectiva multidisciplinar.

En materia de gestión pública, se propone examinar qué programas necesitan más recursos y cuáles pueden recibir menos o eliminarse, sin embargo la principal preocupación está en los procesos de adjudicación de fondos concursables. Hay un llamado por mayor transparencia en la evaluación y adjudicación de fondos, con especial preocupación por las comisiones evaluadoras, a quienes se les pide aplicar criterios de equidad de género.

Además de solicitar un aumento en la inversión en ciencia y tecnología por parte del Estado, se piden más incentivos para que las empresas nacionales y extranjeras inviertan más en esta área. Se reitera que toda inversión debería considerar criterios de largo plazo (10 años), regionalización y multidisciplinariedad.

Aunque hay solicitudes por mejorar las capacidades de las agencias que manejan los fondos públicos, lo más relevante es según los investigadores, darle mayor coherencia a la gran cantidad y variedad de concursos disponibles. Los investigadores creen que se debe fomentar la investigación básica y aplicada por igual, así como el trabajo en grupos multidisciplinarios por sobre lo individual. Además, diferenciar en la competencia por fondos a investigadores jóvenes de los consagrados. Para facilitar la interacción entre investigadores se propone crear un repositorio abierto con todas las investigaciones realizadas en el país, y el uso compartido de equipos de alta tecnología.

La valoración y divulgación de la actividad científica se identifican como actividades muy importantes, pero que no pueden abordarse adecuadamente si no mejora la calidad de la educación, en especial en los niveles básicos. Se sugiere entonces vincular más a los investigadores con el sistema escolar junto con promover las actividades de divulgación.

Respecto de la comunidad científica como tal, se plantea la necesidad de promover espacios de interacción y discusión, incluso pasado por la creación de nuevas organizaciones para facilitar la vinculación con otros entes sociales como tomadores de decisiones. Nuevamente se hace hincapié en la necesidad de promover equidad de género a todo nivel, así como el desarrollo de la investigación en regiones, y la necesidad de respetar la normativa vigente en cuanto a las condiciones de trabajo, considerando una remuneración acorde al trabajo realizado.

La institucionalización de una “carrera de investigador” está asociada a diversos aspectos como: incentivar vocaciones científicas, fortalecimiento de la actividad dentro de las universidades, regularizar las condiciones contractuales de los investigadores, y mejorar la asignación de recursos, entre otros.

Por último, cuando se enfoca la reflexión en un futuro Ministerio de Ciencia y Tecnología, una preocupación importante es el perfil del ministro o ministra. Se piensa en una persona con experiencia en investigación, pero que también tenga habilidades políticas. Además debería tener conocimiento de procesos de transferencia, bioética, administración y finanzas. Como características personales se espera que tenga capacidad de liderazgo, negociación y resolución de conflictos; que sea buen comunicador y con visión amplia, inclusiva y de largo plazo.

Se espera que el futuro ministerio incluya a las ciencias sociales, humanidades y artes, aunque no hay acuerdo respecto de la inclusión de la innovación. Se sugiere definir líneas estratégicas prioritarias, temas con financiamiento permanente y crear un fondo para investigación de emergencia. Estas líneas las desarrollaría el ministerio en acciones a corto, mediano y largo plazo, que considere tanto necesidades como capacidades regionales.

Otra función que se espera del ministerio es la coordinación con otros ministerios e instituciones afines, fomentando la investigación colaborativa e interdisciplinaria. Para esto, todos los fondos relacionados con ciencia y tecnología deberían quedar bajo su administración, incluyendo lo que ahora maneja CORFO y el Ministerio de Economía, aunque algunos plantean una instancia de coordinación con CORFO. Dentro del Ministerio de Ciencia y Tecnología deberían crearse estructuras que permitan enfocarse en distintas áreas, por ejemplo: ciencia básica, aplicada, transferencia, divulgación y centros regionales. El ministerio debería articular y fomentar las relaciones con la sociedad en general, y en particular con las empresas y otros entes del Estado.

Los asistentes esperan que el ministerio fomente la actividad científica protegiendo las condiciones laborales de los investigadores, impulsando la calidad y cantidad de programas de doctorado dentro del país, articulando redes de investigadores y promoviendo la divulgación científica y transferencia tecnológica. Todo esto no sería posible sin incrementar el porcentaje del PIB que se invierte en ciencia y tecnología a niveles más cercanos a la OCDE, ya que se asume que la creación del ministerio tendrá un costo, y no pueden destinarse a ello los fondos dedicados a investigar en todas las áreas, incluyendo artes y humanidades.

En cuanto al resguardo y promoción de la investigación en regiones, se señala la necesidad de generar una estrategia país de ciencia y tecnología con un modelo descentralizado de gestión, promoviendo la autonomía regional en la toma de decisiones y la articulación dentro de cada región con otras seremías. Se sugiere promover la inserción de científicos jóvenes en regiones a través de la creación de centros regionales.

Los investigadores señalan que se debe evitar que el ministerio genere un exceso aún mayor de burocracia, que se dupliquen los financiamientos para los mismos proyectos, o que se entreguen fondos a investigaciones que pueden ser financiadas por el sector privado. Se espera que no haya tráfico de influencias en la toma decisiones ni falta de transparencia, u otras “malas prácticas”. En resumen, el ministerio debería enfocarse en el resguardo del bien común con una mirada de largo plazo.

 

10Jul/16

Becas Chile, CONICYT y la nula existencia de programas de inserción

Investigadores chilenos comparten sus experiencias de cómo es volver a Chile después de estudiar en el extranjero

10 de julio del 2016

En 2008, Carolina Ramírez, ya egresada de sociología de la Universidad Católica, había decidido estudiar un doctorado en sociología visual, en la Universidad de Londres. Tenía el convencimiento de que debía hacerlo si es que quería seguir una carrera académica. Fue parte de la última generación de la beca Presidente de la República, que ese año benefició a 109 postulantes a doctorados.

El año 2009 se eliminó ese programa y fue reemplazado por Becas Chile. Con el cambio, el número de becados se cuadriplicó: 444 personas se fueron ese año al extranjero a estudiar doctorados y 669 a estudiar magísteres. Un total de 1.113 beneficiados. 

 

El programa de Becas Chile ha jugado un rol clave en la formación de investigadores de postgrado desde su creación el año 2009. Según estadísticas de CONICYT, ha financiado los estudios en el extranjero de cerca de 5.400 investigadores de Magister y Doctorado (Ver estadística en Becas Chile Doctorado y Becas Chile Magister).

Evolución de Becas de Chile para Doctorado

Según las bases del programa publicadas por el Gobierno de Chile el 23 de octubre del año 2008, el objetivo de Becas Chile es formar capital humano avanzado en todas las áreas del conocimiento, sin excepción, para que los graduados, a su regreso a Chile, apliquen sus conocimientos y contribuyan al desarrollo científico, académico, económico, social y cultural del país.

Desde la creación del programa Becas Chile, diversas voces del mundo académico y político han sugerido una revisión profunda del programa Becas Chile. El año 2011, un comité conformado por miembros de la OCDE y el Banco Mundial publicaron un informe donde identificaban cuatro áreas de preocupación: su integración estratégica con las prioridades nacionales, la atracción y reinserción de graduados a Chile, la integridad y eficiencia operativa del programa en su conjunto, y los cambios de política y reestructuraciones institucionales que más convengan al desarrollo del capital humano avanzado en Chile.

A mediados de 2012, Ana Olivares, entonces de 39 años, psicóloga de la Universidad Diego Portales, estaba en pleno preparativo para dar un gran salto en su vida. Había quedado aceptada en un magíster en dinámica organizacional en la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos. También se había adjudicado una beca Chile. Partiría con su marido y sus dos hijas, de 4 y 11 años, a vivir algo nuevo: a perfeccionarse.

En Pensilvania se ganó el premio a la mejor tesis de su generación, el premio al liderazgo y le dieron un trabajo con sueldo en la universidad. Por lo mismo, optó por quedarse un tercer año que la beca le permitía. Hasta que llegó el momento de regresar.

Antes de volver, mandó más de treinta currículos a Chile, por correo y a través de sitios webs de empleo. No recibió ninguna respuesta.

Mauricio Sáez, director de la Asociación Nacional de Investigadores en Posgrado (ANIP), considera que para la cantidad de becas que se dan no hay una planificación a largo plazo. “No hay una planificación de cuántas personas doctoradas necesita Chile, cuántas estamos generando, y cuántas de las que se necesitan realmente se pueden emplear en investigación”, dice.

Para este reportaje se consultó a Conicyt sobre cifras y programas de inserción de los que regresan al país tras estudiar con Becas Chile, pero prefirieron no contestar. Solo explicaron que están revisando el tema de la retribución de los becarios y políticas de inserción, recogiendo antecedentes y proponiendo algunos cambios al respecto.

Basado en el artículo “Volver a Chile tras estudiar en el extranjero” publicado en la Revista El Sábado del Mercurio el día 9 de julio de 2016 por la periodista Antonia Domeyko.

17Jun/14

1º Encuentro de Institucionalidad Científica: Política, Ciencia y Ciudadanía.

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La Universidad de Santiago de Chile será sede del 1° Encuentro de Institucionalidad Científica: Política, Ciencia y Ciudadanía, en donde un panel de expertos y representes de asociaciones de científicos de Chile debatirán y analizarán desde éstos tres ejes temáticos la posible creación de un Ministerio para la Ciencia en el país.
El panel estará conformado por el senador Guido Girardi, Presidente de la Comisión Desafíos del Futuro; la Secretaria Ejecutiva de la Fundación Más Ciencia Katia Soto; el presidente de Sociedades Científicas Jorge Babul, el director del Centro de Biotecnología Acuícola (CBA-USACH) Eugenio Spencer, y Claudio Acuña, coordinador del grupo de Investigadores para el Desarrollo y la Interdisciplinariedad (INDI-USACH) y será moderado por Eduardo Bravo; Director de la Asociación de investigadores de Postgrado (ANIP).
La actividad es organizada por la Facultad de Química y Biología y la Vicerrectoría de Investigación, Desarrollo e Innovación, ambas de la Universidad de Santiago de Chile, y patrocinada por la Fundación Más Ciencia.
El Dr. Gustavo Zúñiga, decano de dicha Facultad, señala que “es necesario generar espacios que contribuyan a la discusión de políticas públicas en el ámbito científico y los temas que están estrechamente ligados con el desarrollo de la sociedad”.
En tanto, la Dra. Katia Soto, secretaria ejecutiva de Más Ciencia, afirma que “este primer Encuentro de Institucionalidad Científica provee una oportunidad única: constituir un punto de inflexión en el actual escenario y, marcar el inicio de un renovado estímulo en la discusión sobre temas más profundos, en especial el de una nueva política nacional de desarrollo científico”.
La invitación es abierta a todo público que quiera ser parte de este debate que se desarrollará el día 19 de junio entre las 10:30 y 12:00 horas en el Salón de Honor de la USACH, ubicado en avenida Las Sophoras 135, Estación Central.
Inscripciones al mail: quimicaybiologia@usach.cl

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19Ago/13

Leche, intolerancia a la lactosa y evolución.

Leonard Hofstadter, el personaje de la serie The Big Bang Theory, “padece” de intolerancia a la lactosa y se da a entender que es una enfermedad. En EEUU la tolerancia a la lactosa es la condición dominante (solo un 30% de la población es intolerante), aunque en ciertos grupos es mucho mayor la intolerancia (entre los Estadounidenses de origen asiático la intolerancia a la lactosa supera el 90%)

La evolución ha favorecido la generación de soluciones innovadoras para garantizar el éxito de una especie. El huevo fue una de estas innovaciones, que en el caso de los mamíferos tuvo un elegante añadido: el huevo móvil. En efecto, una vez fecundado el huevo era transportado dentro de la madre. Así, el huevo obtenía ojos y piernas para arrancar…y garras y dientes para defenderse. Sin embargo, la característica más distintiva de los mamíferos es la que les da su nombre: la presencia de glándulas mamarias. La producción de leche para amamantar a las crías es una solución que permite generar un alimento adaptado a las necesidades nutricionales de los recién nacidos, ya que su producción es un proceso dinámico: la composición cambia con el desarrollo de la cría. La leche es esencialmente una emulsión de grasas en una solución acuosa de azúcares, proteínas y electrolitos. La composición es distinta en diferentes especies. Así, la leche humana contiene aproximadamente 7 g de lactosa (azúcar); 4 g de grasa y 1 g de proteína por cada 100 ml. En comparación, la leche de vaca contiene más proteínas, calcio y fósforo pero menos lactosa que la leche humana. Si bien los niños puede ser alimentados con leche de vaca, la industria alimenticia ha generado fórmulas “humanizadas” de leche, que sean más parecidas a la humana.

El misterio de la lactosa

Una de las cosas más sorprendentes de la leche es la presencia de lactosa.  Este azúcar –un disacárido de glucosa y galactosa– es rarísimo en la naturaleza y aparte de la leche solo se encuentra en algunas flores. Su síntesis es muy compleja desde el punto de vista bioquímico, está finamente regulada para que ocurra solo en las hembras que deben amamantar y demanda muchísima energía (cualquier mujer que haya amamantado puede dar fe de esto). Sin embargo, este es solo el inicio de los problemas con la lactosa, ya que existe un asunto aún más complejo: la enzima que rompe la lactosa y que permite que sea metabolizada –la lactasa– no se expresa en el intestino delgado de los mamíferos. De hecho, los recién nacidos humanos casi no expresan lactasa. Inicialmente esto no es un problema, ya que cuando los recién nacidos comienzan a amamantarse, es la misma leche la que induce la expresión de lactasa en su intestino. Sin embargo, la expresión de lactasa no se mantiene durante mucho tiempo: los niños humanos a los dos años muestran una muy baja expresión de lactasa en el intestino, lo que básicamente no les permite metabolizar la lactosa. Uno podría preguntarse por qué demonios la naturaleza desarrollo una solución tan compleja para producir el azúcar de la leche, pensando que hay soluciones más obvias y sencillas, como la glucosa. ¿Por qué la leche tiene un azúcar que no podemos metabolizar cuando crecemos? Una hipótesis, que personalmente encuentro muy elegante, es la siguiente: la succión del recién nacido estimula la secreción de leche en la madre, lo que a su vez gatilla el cese de la ovulación. Esto es muy lógico desde el punto de vista evolutivo, ya que una mujer amamantando y embarazada al mismo tiempo estaría sujeta a un estrés energético altísimo. Ahora bien, este circuito regulatorio negativo –que bloquea la ovulación en las mujeres mientras amamantan– es un callejón sin salida. Cuando la población humana aún era pequeña, era importante que las mujeres volvieran a ovular rápidamente. De esta forma, era necesario encontrar un mecanismo que permitiera a las hembras volver a ovular. Es aquí donde la presencia de lactosa y la regulación de la lactasa juegan un rol fundamental: cuando la expresión de lactasa cesa, la cría ya no puede metabolizar la lactosa. Esta pasa al intestino grueso donde produce dos efectos bien notorios: diarrea y flatulencia (la primera por efecto osmótico, la segunda por acción de las bacterias en el intestino grueso). Ambos síntomas son reconocidos por la madre, la que deja de amamantar a la cría. De esta forma, el cese del estímulo de succión hará que la madre deje de producir leche y volverá a ovular.

Entonces ¿por qué insistimos en tomar leche?

En resumen, nuestra historia evolutiva nos ha programado para ser intolerantes a la lactosa, probablemente como un mecanismo que permite espaciar los nacimientos. Así, la intolerancia a la lactosa no es una enfermedad, sino que es la condición normal. ¿Por qué seguimos tomando leche? La explicación en este punto tiene carácter antropológico y se remonta al neolítico. Hace 10.000 años los hombres dejaron de ser cazadores-recolectores y se transformaron en agricultores. El ganado tenía múltiples usos: la carne aportaba proteínas, grasas y calorías, mientras que la piel aportaba abrigo a nuestros cada vez menos peludos ancestros. El problema es que para obtener la piel y la carne de la vaca hay que matarla. Una vaca viva aporta muchas más calorías a la dieta si se usa su leche primero y luego, cuando la producción es muy baja, se sacrifica para obtener la piel y la carne. Esto tiene sentido pero es un problema, ya que los humanos adultos tienen apagado el gen de la lactasa y solo un vaso podría desencadenar los molestos síntomas asociados a la intolerancia a la lactosa. Dos eventos cruciales cambiaron este escenario: la “domesticación” de bacterias que degradan lactosa y la aparición de una mutación en el genoma humano.

Las bacterias ácido-lácticas están presentes de manera natural en la leche y los primeros agricultores descubrieron rápidamente que podían inocular leche fresca con leche fermentada y de esta forma deshacerse de la lactosa. De hecho, productos de fermentación ácida como el yogurt o algunos quesos tienen muy poca lactosa como para producir síntomas de intolerancia. Además, las bacterias ingeridas con el yogurt permiten digerir la lactosa en el intestino delgado. De esta forma, la leche de vaca fermentada se convirtió en una buena fuente de alimento para las crías y permitió aliviar el enorme estrés nutricional en la madre. Esto acortó el período de lactancia y permitió aumentar el crecimiento de la población, ya que al dejar de amamantar la madre ovulaba nuevamente. De esta forma, las comunidades agrícolas desplazaron a las que aún eran cazadoras-recolectoras.

Se estima que el 65% de los humanos son intolerantes a la lactosa, siendo esta la condición dominante. En algunos grupos étnicos, sin embargo, la tolerancia a la lactosa es dominante y se tiende a pensar que los intolerantes a la lactosa están “enfermos”. No es así. Las poblaciones humanas tolerantes a la lactosa (que expresan lactasa de manera persistente) poseen dos mutaciones en el gen de la lactasa y habrían aparecido en un período que va entre los 20.000 y 5.000 años atrás. Esta mutación está muy representada en el norte de Alemania y Dinamarca, zonas lecheras por excelencia y que muestran la mayor diversidad de genes de leche en el ganado, lo que sugiere una co-evolución de este rasgo. La pregunta es ¿se seleccionó la mutación por que producían mucha leche o producen mucha leche por que adquirieron la mutación y podían tomarla? Es muy difícil saberlo, aunque la pregunta más importante es otra: ¿qué ventaja evolutiva confiere ser tolerante a la lactosa? Existen múltiples hipótesis al respecto. Algunas de carácter nutricional, como la ventaja de poder acceder a más calorías o mejorar la ingesta de calcio, muy abundante en la leche y esencial para los humanos. Existen otras hipótesis no relacionadas con la nutrición. Una de ellas establece que las poblaciones tolerantes a la lactosa se hicieron además resistentes a los patógenos adquiridos desde las vacas. Cuando estas poblaciones introducían la costumbre de beber leche en otras comunidades, estos enfermaban y morían, haciendo que la tolerancia a la lactosa fuera siendo seleccionada por eliminación de la intolerancia. En cualquier escenario, resulta tremendamente desafiante averiguar por qué se seleccionó la capacidad de tomar leche en la adultez.

Para finalizar y brevemente. No es cierto que se haya demostrado que tomar leche esté ligado a la incidencia de cáncer (o autismo). Hay un excelente post escrito por Alexis Rebolledo (@el_alexis) al respecto, que les recomiendo leer.

Y por último: no es cierto que la leche se re-pasteurice. La pasteurización es un proceso industrial que permite esterilizar a la leche y hay un mail circulando hace años que dice que los números en la parte de atrás de las cajas de leche indican cuantas veces esta ha vencido y se ha re-pasteurizado. Eso es mentira y además no tiene sentido, ya que la leche vencida sigue siendo estéril. Los números en realidad indican de que rollo de Tetra Pak se hizo la caja. Esa historia es pura mala leche.

Esta entrada es un resumen de este excelente review: Brüssow, H. (2013) Nutrition, population growth and disease: a short history of lactose. Environmental Microbiology (en prensa)

Acerca del Autor

Mi nombre es Gabriel León, soy Bioquímico (Pontificia Universidad Católica de Chile, 2000) y tengo un Doctorado en Biología Celular y Molecular (Pontificia Universidad Católica de Chile, 2006). Actualmente soy académico en la Universidad Andrés Bello y dirijo un laboratorio de investigación en donde se forman estudiantes de Pregrado (Bioquímicos e Ingenieros en Biotecnología) y de Doctorado. Nuestro principal interés es el desarrollo reproductivo de las plantas y actualmente estamos estudiando el tiempo de floración y el desarrollo del polen. Este blog tiene un carácter personal y su objetivo es acercar la actividad científica a la comunidad, a través del relato de historias de ciencia.

Contacto: Twitter, Facebook

Artículo original en http://elefectorayleigh.wordpress.com/2013/05/01/leche-intolerancia-a-lalactosa-
y-evolucion/

 

18Ago/13

Seminario: Hacia un Ministerio para la Ciencia

El Premio Nacional de Ciencias Exactas 1993, Dr. Servet Martínez Aguilera, será el protagonista el próximo jueves 29 de agosto del seminario “Hacia un Ministerio para la Ciencia”, que se realizará en el Auditorio Universidad de Concepción (Facultad de Humanidades y Artes) a las 18.00 horas.

El evento es organizado por el movimiento ciudadano Más Ciencia Para Chile, en conjunto con la Asociación de Académicos y Académicas Enrique Molina Garmendia, y la Vocalía de Ciencia y Tecnología de la Federación de Estudiantes, ambas organizaciones de la Universidad de Concepción.

En la ocasión, además, se lanzará el libro “Institucionalidad para el Desarrollo de Ciencia y Tecnología”, fruto del encuentro homónimo realizado en enero en Concepción, y que contó con la participación de invitados nacionales e internacionales. El libro ha sido editado gracias al apoyo del Centro de Óptica y Fotónica (CEFOP) y Galénica S.A.

El encuentro tiene dos objetivos: en primer lugar, busca continuar con las discusiones en torno a la creación de una nueva institucionalidad para la ciencia nacional, encuentros que se iniciaron en la Universidad de Concepción en enero de este año. En segundo lugar, se espera comentar los resultados de la Comisión Presidencial para la Ciencia y Tecnología, que fueron entregados al Presidente de la República en mayo pasado. El Dr. Servet Martínez, miembro de esa comisión, será el encargado de explicar a los asistentes los alcances de dicha propuesta, que entre otras iniciativas establece la creación de un Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación Superior.

La actividad convoca a investigadores, estudiantes, autoridades políticas y a la comunidad en general, preocupados por los serios problemas de financiamiento y administración que dificultan el desarrollo de la ciencia y la tecnología chilena.