Artículo “Desafíos para la inserción de jóvenes doctores”

Compartimos con ustedes el artículo del Presidente de la Asociación, Ignacio Ormazábal, publicado ayer en la plataforma de Chile Científico:

 

La situación de la ciencia chilena ha llegado a un punto de inflexión determinado por la discusión proyecto de ley (PdeL) que crea el MinCyT. Como es sabido, el actual PdeL solo pretende definir el marco institucional del sistema, por lo que las definiciones políticas que determinarán soluciones a los actuales problemas se discutirán en un segundo proceso. 

Durante el proceso de discusión y realización de indicaciones al PdeL, se identificaron una serie de temas que prefiguran una agenda de temas “desafío” para la generación política pública. Entre estos temas encontramos el aumento progresivo del presupuesto para la ciencia y la tecnología, desarrollar mecanismos de descentralización efectiva, abordar desafíos de educación científica y difusión de la ciencia, y mejorar las condiciones laborales de trabajadores de la ciencia. Una de las aristas relacionadas a este último es la inserción de investigadores jóvenes, que a la luz de las últimas cifras, hace necesario hacer una revisión.

Actualmente las alternativas más recurrentes para continuar trabajando, luego de adquirir el grado de doctor, son: los concursos de inserción en academia y sector productivo, para transitar de la flexibilidad a la estabilidad laboral en alguna institución o empresa, y la otra es concursar a proyectos de iniciación de investigación o proyectos de postdoctorado, “estirando el elástico” de la flexibilidad.

El Programa Atracción e Inserción de Capital Humano Avanzado (PAI) ha sido uno de los tantos esfuerzos para lograr la inserción, permitiendo que nuestro país tenga actualmente 1 investigador científico cada 1.000 trabajadores, de acuerdo a las estadísticas publicadas anualmente por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) [1]. Sin embargo, esta cifra está muy por debajo del promedio de los demás países OCDE, el cual corresponde a 8,3 investigadores cada 1.000 trabajadores.

Según la cuenta pública para el periodo 2014-2017 del Mineduc [2], el PAI ha entregado 92 proyectos a instituciones académicas y del sector productivo lo que ha permitido la inserción de 92 nuevos doctores al sistema nacional el año 2016. Si sumamos la convocatoria del año 2017 y los nuevos concursos de Redes e instalación en la academia [3], tenemos que 198 investigadores tienen formas de continuar su camino como investigador. Sin embargo no es suficiente si observamos el número de graduados al año [4], pues desde el 2012 en adelante es a lo menos 2 veces mayor a las oportunidades actuales y va en aumento. Esta alza en los graduados es tal, que la proyección de graduación de doctores al año para el año 2020 es de 1.065 doctores [5]. Esta cifra se complementa con los con el aumento progresivo que tiene la matrícula de programas de doctorado, la cual se ha duplicado entre los años 2006 y 2016 [6]. En resumen la cantidad de personas que logran insertarse por medio de este programa es menos de la mitad y va disminuyendo.

La otra opción son los Fondos Fondecyt para investigadores postdoctoral y Fondecyt de iniciación, donde las cifras entre los años 2007 y 2017 reflejan una dura realidad. Para el concurso de postdoctorado la tasa de aprobación ha bajado desde un 60% hasta un 30% en los últimos 10 años, lo que es grave considerando que la cantidad de postulaciones ha aumentado más del 1000%, ya que el 2007 se registran 58 postulaciones y al 2017 955 postulaciones.  Por otra parte para los proyectos de iniciación, las postulaciones en este periodo se han triplicado (de 357 a 1151 postulaciones) y la tasa de aprobación ha bajado desde un 50% hasta un 30%. Lo más preocupante de las cifras para este fondo, es que el porcentaje de beneficiados con Fondecyt de inicio que logra adjudicarse un Fondecyt regular es de menos del 10% en la actualidad [6,7]. Nuevamente tenemos que las posibilidades de mantenerse en investigación disminuyen.

El desafío para los futuros investigadores

 Con esta situación, la primera pregunta que emerge es ¿Con estos antecedentes, queremos realmente que se sigan formando investigadores para el país? Cuestionamiento a mi juicio válido, pero que desvía el foco de la conversación si consideramos que hay acuerdo general en que el desarrollo de CTi debe aumentar en el país, por tanto la formación de investigadores es fundamental. Entonces la pregunta correcta seria ¿Como queremos que sea la formación de investigadores e investigadoras? y ¿Como queremos aporten al chile del futuro? Como somos parte del sistema de ciencia y tecnología tenemos gran responsabilidad en proponer cambios necesarios, por lo que debemos pasar del diagnóstico de la situación al debate de ideas y propuestas, para ser un actor en el diseño e implementación de políticas de corto y mediano plazo.

Para nosotros, una política de formación de profesionales debe pensarse en el marco de un Plan o Política Nacional de desarrollo, que considere desde el proceso de formación hasta su posterior inserción en instituciones académicas, centros de estudio, el Estado y el sector productivo. De esta manera se asegura una retribución adecuada y pertinente a las necesidades de nuestro país, además de ser coherente con una estrategia de desarrollo de largo plazo. Aquí toman relevancia los institutos de investigación del estado, los programas de modernización e inclusión de investigadores al estado y la iniciativa de centros de investigación regionales. Esta forma de pensar la inserción, en la cual el estado configura y fortalece su órgano dedicado a la investigación, prefiguran la necesidad de una “Carrera de Investigador”, que considere la transición de un investigador en formación a un investigador en transición y terminar el proceso como investigador regular.

En este sentido, la focalización de becas para áreas prioritarias son una oportunidad para generar esta planificación si solo si se realiza paralelamente una focalización de la política y fondos de formación de centros de excelencia a esta mismas áreas. Esto permitiría, mientras los y las becarias cumplen su proceso de formación, generar un lugar de inserción que asegure la retribución adecuada  y contribuya a vertebrar el sistema nacional de ciencia y tecnología.

Aquí no debemos perder el norte. En lo particular se trata de aprovechar la investigación, el desarrollo de tecnologías y la innovación como un aporte al desarrollo del país. En lo general, es entender que esto es parte de un proceso mayor en que la humanidad desarrolla el conocimiento con el objetivo de conocer su entorno y buscar soluciones a los desafíos de escala planetaria. Por tanto el apuntar o focalizar el desarrollo de CTi con la idea de aportar al desarrollo del país (o ciencia por misión) debe ser una parte de la apuesta, y no debe perder el equilibrio con la visión de de la ciencia por curiosidad. En definitiva, no se trata de cambiar el foco o de “desvestir un santo para vestir otro” moviendo prioridades, sino de discutir formas que permitan una apuesta diversa, que responda a varios frentes.

Por último, es claro que esto no debe ser responsabilidad sólo del estado, aunque conduzca el proceso a nivel general, sino que también debe haber un aporte significativo del sector productivo y privado.

En los países de la OCDE cerca del 70% de los investigadores con grado de doctor están insertos en el sector privado, producto del interés por hacer inversiones de largo plazo que potencien la innovación en los procesos productivos.

Actualmente en Chile pareciera que no es posible debido a la falta de interés por parte de este sector, o incluso falta de audacia debido a que opera la idea de tener las mayores ganancias, al corto plazo y con la menor inversión posible.

Con este panorama el desafío para quienes trabajamos por generar cambios para la ciencia chilena y el país, radica en la elaboración de un acuerdo amplio que incluya a los actores relevantes del sistema de CyT y la sociedad, que permita la profundización y documentación de propuestas para este y otros temas igual de relevantes para fortalecer el sistema nacional de  CyT. La invitación es a generar y participar de los espacios de encuentro y conversación como asambleas, reuniones de asociaciones y sociedades, encuentro con las agencias u organismos del estado para ser actores partícipes de los cambios que se necesitan.

 

Referencias:

  1. Datos OCDE: https://data.oecd.org/rd/researchers.htm#indicator-chart
  2. Cuenta publica Mineduc 2014-2017: http://sitios.mineduc.cl/Cuenta-Publica-2017-Libro/files/assets/common/downloads/Cuenta%20Pblica%202017.pdf
  3. Sobre nuevos concursos: http://www.conicyt.cl/blog/2017/11/148-investigadores-que-inician-su-carrera-son-favorecidos-con-nuevas-convocatorias-de-conicyt/ . Sobre adjudicación del programa de Inserción para el 2017: http://www.conicyt.cl/pai/2017/10/30/programa-de-atraccion-e-insercion-de-conicyt-financiara-la-instalacion-de-50-nuevos-doctores-en-universidades-chilenas/
  4. Total Graduados de Doctorado por año de obtención del grado
    CONICYT Nacional, CONICYT Internacional y Becas Chile: http://www.conicyt.cl/becasconicyt/resultados/graduados/
  5. Evaluación de Instrumentos de Inserción de Investigadores en la Industria, revisado en: http://www.economia.gob.cl/category/documentos/estudios/innovacion
  6. Estos datos han sido recolectados de Conicyt, Minecom, Mineduc y otras fuentes. Están disponibles en el repositorio de ANIP: https://github.com/anipchile/conicyt/tree/master/fondecyt/data/tabular
  7. Los gráficos de estos datos se pueden observar en: https://twitter.com/ANIP_Chile/status/924746819879559170

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