Cambio en requisitos de Becas Chile desata críticas entre expertos y parlamentarios.

Autora: Flor Guzmán C.

Pedían estar en un plantel dentro de los 150 mejores del mundo. En 2016 esto es “deseable”, pero no obligatorio. Desde Conicyt dicen que sólo es un cambio de redacción y que siempre ha sido un punto flexible.
Mauricio Sáez, director de la Asociación Nacional de Investigadores de Posgrado, apoyó el cambio de Conicyt, argumentando que siempre “ha existido flexibilidad en este punto” y explicó que, por ejemplo, “en algunos casos si no estaba tu programa en el ranking, se permitía que el patrocinante de la tesis del postulante fuera un científico destacado”. Para él, el verdadero problema está en que “no queda claro si tiene mejor puntuación estar seleccionado en una universidad de estos rankings, porque te dice que es deseable, pero no te dice cuantos puntos más puede significar”.

El año pasado los requisitos para postular a Becas Chile, tanto de magíster como doctorado en el extranjero, exigían “encontrarse aceptado o ser alumno regular” en  los planteles o programas de educación validados -medidos el llamado Ranking the Shanghai (Arwu) y Times Higher Education, (THE), las dos mediciones de educación superior más prestigiosas del mundo-, ya sea en la evaluación institucional (150 primeros lugares) o por área (top 50). De no ser así, se pedía acreditar la excelencia del plan del postulante con el respaldo de alguna otra valoración.

Sin embargo, la convocatoria 2016 estableció que estar en un ranking es un requisito “deseable”, lo que para muchos no es una buena señal, ya que no implica que el postulante esté obligatoriamente aceptado en un programa de calidad. Cabe mencionar que en la convocatoria de doctorado ya fueron asignadas las becas, mientras que las de magíster están en proceso de asignación.

Jorge Babul, presidente del Consejo de Sociedades Científicas, explicó que en un comienzo Becas Chile no exigía ranking, lo que a la larga se convirtió en un problema. “Con el tiempo nos dimos cuenta de que muchos iban a universidades que en calidad estaban por debajo de las chilenas”, contó, y enfatizó que, tras esto, la exigencia “se fue al otro extremo: pedía estar dentro de las 80 mejores del mundo”.

 Babul sostuvo que tras esto se decidió pedir estar aceptado entre las 80 y 150 mejores instituciones. Pero, según él, “con el cambio  de las bases 2016 de alguna manera se está volviendo al principio, cuando se iba a estudiar cualquier cosa a cualquier lugar”, enfatizó el investigador, remarcando que es central “asegurar que el programa, el área disciplinaria donde se va a perfeccionar, sea de muy buena calidad”.

Para el rector de la U. Católica, Ignacio Sánchez, “es vital mantener el criterio de calidad para asignar las becas, medida en los antecedentes del postulante y de la universidad en que realizará los estudios”, y agregó que en Chile hay muchos programas, en especial de doctorados, “que están a nivel internacional. Por esto, los becados deben asistir a universidades y programas que sean superiores a los que se imparten en Chile, para poder entregar su aporte científico, artístico y profesional a la vuelta”.

Desde el Parlamento, la diputada Karla Rubilar (Amplitud), quien forma parte de la Comisión de Ciencia y Tecnología, subrayó que esto es una “flexibilización” de los requisitos: “Actualmente tenemos el problema de que cuando los becados vuelven les es muy difícil encontrar trabajo. Hay un montón de becados de las mejores universidades del mundo que no encuentran trabajo porque hay cupos limitados,ni pensar lo que va a pasar con quienes ni siquiera están en las mejores universidades del mundo”, señaló.

A su crítica se suma la de Jaime Bellolio (UDI). “Es una señal equivocada. Yo habría avanzado en otra dirección: si un estudiante queda en un programa elegible, que está entre los 50-100 mejores del mundo, inmediatamente debería tener la beca. Esas Ues.  tienen un mejor sistema de selección que el nuestro”, subrayó el miembro de la Comisión de Educación, y agregó que “sería completamente equivocado dar recursos al extranjero para programas que tienen menor evaluación o calidad que en Chile”.

El presidente de la Comisión de Educación y también miembro de la de Ciencia y Tecnología, Alberto Robles (PRSC), dijo que “alguien tiene que dar explicaciones por esto, no se entiende la razón. No tiene sentido mandar a nuestra gente a instituciones de formación menor o que no se puede acreditar bien su calidad”.

Daniel Portales, director Programa Formación de Capital Humano Avanzado de Conicyt, aseguró que “estar aceptado en un programa o institución registrada en dichos rankings constituye sólo una recomendación, pero nunca ha sido un requisito excluyente para los postulantes”. Además,  subrayó que no es una modificación en los requisitos, sino un “cambio en la redacción del documento para explicitar que es deseable que sus programas y/o universidades estén rankeados, pero que no es obligatorio”.

Mauricio Sáez, director de la Asociación Nacional de Investigadores de Posgrado, apoyó el cambio de Conicyt, argumentando que siempre “ha existido flexibilidad en este punto” y explicó que, por ejemplo, “en algunos casos si no estaba tu programa en el ranking, se permitía que el patrocinante de la tesis del postulante fuera un científico destacado”.

Para él, el verdadero problema está en que “no queda claro si tiene mejor puntuación estar seleccionado en una universidad de estos rankings, porque te dice que es deseable, pero no te dice cuantos puntos más puede significar”.

Fuente: La Tercera

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