¿Cómo es la relación científica entre empresas y universidades?

11 de julio del 2016
por Carlos González/Cecilia Yáñez

Universidades sólo atraen 21% de los recursos de ley que fomenta esta investigación. Planteles no han logrado seducir a las empresas para realizar I+D en sus instalaciones. Desde que se modificó la Ley de I+D las firmas optan por realizar estudios a través de sus propios laboratorios y científicos.

 

Según la última Encuesta Nacional sobre Gasto y Personal en Investigación y Desarrollo, en Chile sólo se invierte el 0,38% del PIB en I+D, lejos del promedio de 2,36% de los países  de la OCDE. El 32% del gasto nacional lo hace el sector privado, porcentaje que es de un 60% en los países OCDE.

“Hoy en Chile existe una relación universidad-empresa tremendamente inmadura, las universidades no hemos sido capaces de mostrar toda la potencialidad que existe de realizar proyectos de I+D con la industria y la industria no ha terminado de entender la importancia de la relación de largo plazo con las universidades”, dice Álvaro Ossa, director de Transferencia y Desarrollo de la Vicerrectoría de Investigación de la U. Católica.

El vicerrector de Investigación de la U. de Chile, Flavio Salazar,  dice que no cree que las empresas actuales sean capaces de generar la transformación de Chile a un país más tecnológico, porque no lo requieren. “Las grandes empresas en Chile no dependen para su competitividad en el mercado de la innovación”, dice.

Infografia universidades y empresas

Álvaro Acevedo, gerente de Innovación y Emprendimiento de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), gremio que agrupa a 4 mil empresas, explica que la baja inversión en universidades se debe a múltiples factores. Por ejemplo, todavía ocurre que muchas cierran en febrero y otras son tomadas por sus estudiantes.  “Desde el punto de vista de una empresa o un gerente de producción que decide hacer un proyecto de investigación en conjunto, eso no puede ocurrir”, explica.

Otro factor que distancia a las empresas es que los proyectos del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt), para el que los científicos necesitan conseguir  apoyo privado, no siempre coinciden con los intereses de la empresa.

Por estas razones, a las firmas les resulta mejor desarrollar I+D al interior de sus instalaciones, ya que tienen el control de todas las variables, laboratorios, científicos y propiedad intelectual, explica Acevedo.

Por ejemplo, Patrick Dempster, de la Noruega Aquagen, explica que si bien realizan estudios con universidades, otra parte lo hacen con capacidades propias, debido a la poca infraestructura para hacer investigación acuícola. Para ello cuentan con cinco profesionales destinados a I+D.

Fuente: La Tercera

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