Un compromiso con las Ciencias y el desarrollo del país

Autor: Roberto Muñoz

Cuando Julio Verne publicó su novela “De la Tierra a la Luna” en el año 1865, nunca se imaginó el inmenso impacto que tendría su obra en la cultura popular y cuán inspiradora sería para las futuras generaciones. Casi un siglo después y gracias al esfuerzo de cientos de miles de personas, el sueño de viajar a la Luna se hizo realidad y el 16 de Julio de 1969 el Apolo 11 partió rumbo a la Luna. Neil Armstrong se convirtió en el primer humano en pisar la Luna y acuñó la frase “Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad”.

El ser humano vive de pasiones, sueños y esperanzas. Si fuimos capaces de construir cohetes, viajar al espacio y alcanzar la Luna es porque primero soñamos con ello. Pero soñar y trabajar con pasión no fueron suficientes para alcanzar estas metas, también tuvimos que generar una enorme cantidad de conocimiento científico y desarrollar grandes avances tecnológicos. Fue gracias al trabajo conjunto de científicos de múltiples disciplinas y el firme compromiso político que logramos comenzar nuestra exploración espacial.

Chile no ha estado ajeno al avance científico y como país hemos hecho grandes inversiones en infraestructura científica y formación de capital humano avanzado. Es precisamente la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT) el organismo del Gobierno que está a cargo de promover la investigación científica y tecnológica en el país. Durante el período 2005-2010 el presupuesto de CONICYT creció ostensiblemente un 220%, el cual permitió doblar el número de becarios nacionales de Doctorado y multiplicar por ocho el de becarios internacionales. La ciencia chilena gozaba de un crecimiento pujante y nos acercábamos a las cifras de inversión científica de nuestros países vecinos como Brasil y Argentina. Pero la inversión en Ciencia disminuyó bruscamente y durante el período 2010-2015 el presupuesto de CONICYT creció un mero un 31%, explicado en gran parte por la variación del IPC en el mismo periodo (aproximadamente un 20%).

Durante los últimos meses hemos visto cómo la comunidad científica ha salido a las calles y manifestado su disconformidad con el abandono que sufren las Ciencias en Chile. Los  científicos jóvenes se han agrupado en organizaciones tales como la ANIP, Más Ciencia para Chile y Ciencia con Contrato, y han pedido que se definan políticas científicas de largo plazo y se cree la carrera de investigador. Los científicos le pedimos al Gobierno que se aumente la inversión en Ciencia y que se cree un Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Es sabido que los ingresos de Chile se basan principalmente en la exportación de materias primas tales como el cobre y los frutos, y se estima que nuestra economía depende en un 63% de éstas. Durante los últimos años se han conformado múltiples comisiones integradas por científicos, empresarios y políticos para discutir acerca de nuestra alta dependencia de las materias primas y cómo remediar esta situación. Las mismas conclusiones se repiten una y otra vez: se deben fortalecer las capacidades científicas y triplicar el número de investigadores científicos; la ciencia, tecnología e innovación deben orientarse a las prioridades nacionales; y por último, se debe crear un Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Estamos a tiempo de corregir el rumbo y comenzar a definir políticas científicas de largo plazo. Somos parte de una sociedad globalizada y el entorno nos exige adaptarnos de manera rápida y eficaz a los cambios. Los científicos queremos que los habitantes de Chile formen parte de la Sociedad del Conocimiento y ansiamos ver a Chile convertido en un país desarrollado.

Por Dr. Roberto Muñoz
Investigador del Instituto de Astrofísica
Pontificia Universidad Católica de Chile

Fuente: Revista Somos – Agosto 2016

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